Mis doce horas con muro.exe

Muro.exe presentó su colección primavera verano 2015 y, con ese motivo, me vi citado para conocer esta nueva línea. El santo y seña es en un punto céntrico de la capital española. Cuando voy camino de la zona acordada a la hora determinada, escucho mi nombre venir de una furgoneta negra que circula por la carretera a una velocidad inusitadamente lenta. Lo siguiente que percibo es un fuerte estruendo que retumba mis orejas y noto como todo se desvanece a mi alrededor. Tras lo que a mí me parecen horas, despierto en un entorno completamente desangelado. El paisaje es árido y a la vez inhumano; como si una guerra entre los humanos y alguna civilización extraterrícola acabase de tener lugar en ese mismo lugar hace apenas escasos minutos. En el horizonte, algo capta mi atención.

Según me voy acercando, lo que me parecía una silueta uniforme ahora se divide en cinco. Cuando estoy a punto de alcanzar mi objetivo, una luz cegadora invade mis ojos. Poco a poco voy recuperando la visión y observo cinco parejas de cuerpos inertes. Una silueta que me resulta conocida pero con detalles diferentes. Una textura a modo de rejilla y nuevos colorways. Son Chrome, Iridium, Aurum, Bronze y Platinum. Es decir, METAL >, la nueva colección de Muro.exe.

Como en Harry Potter, donde la varita te escoge a ti y no al revés, aunque hago la selección tengo la sensación de ser yo el elegido por Bronze. De repente, estoy de vuelta a la civilización con un claro objetivo. Muro.exe se define por una mezcla de diseño, funcionalidad, técnica y filosofía. Con un par nuevo a estrenar por delante me propongo ver cómo aguantan un día cualquiera de uso intenso. Estas son mis doce horas subido a bordo de Muro.exe

Prólogo

La velada anterior al día H me dispongo a realizar el unboxing, que dirían algunos. La presentación es minimalista, en línea con lo que predica la marca y con un punto ciertamente moderno aunque sin pasarse. La caja exterior permite el transporte de la misma al contar con dos asas integradas en la misma. Descubrimos lo que oculta y nos encontramos con la misma presentación minimalista. Como gran sorpresa, un par de cordones en color salmón, a juego con el color de la mediasuela. Si lo pone Ronnie Fieg en unas GLV, muchos estaríais salivando cual perro de Pávlov.

Si ya estás familiarizado con la silueta de Muro.exe, salta al siguiente párrafo. En caso contrario: lo primero que llama la atención es la ausencia de costuras y el continuismo de las líneas. La transición desde el tobillo hasta la puntera es totalmente fluida y progresiva. Las formas están al servicio de la técnica y la funcionalidad y, aún así, la silueta es distinta a lo que estamos acostumbrados. Destacan pequeños guiños de diferenciación como las formas de los ojales o el bitono de la mediasuela.

Con ‘METAL >’ la marca ha dado un paso adelante en su estrategia de diversificación de producto, que concluirá en el futuro con nuevas siluetas y evoluciones técnicas. Para ello, ha incluido una textura metálica que ahonda en el concepto Muro.exe: ahora no son zapatillas, pero todavía menos zapatos. Para huye, ello del satinado característico de otras colecciones (como la atemporal ATOM). Y, destacan, por ser más ligeras que sus antecesoras e ideas para las condiciones meteorológicas que están por venir.

Día H

Hora 0: Empieza el día y cuando estreno calzado soy como un niño. No espero más y en cuanto quiero darme cuenta, están en mis pies. La primera sensación es ciertamente rara, entran como un calcetín y sorprenden ya desde el principio por la comodidad; sin embargo, abrazan el pie por la parte del empeine más que otro tipo de calzado con lo que los centímetros que me sobran en la puntera sientan raros pero tampoco sobran. La primera toma de contacto es distinta y positiva: con otras zapatillas percibes la comodidad desde el minuto 0, pero es una comodidad técnica. Aquí, es una comodidad natural.

Hora 1: Aprovechando el primer día soleado y ‘caluroso’, todavía en medio del invierno, saco las Muro.exe a la calle y –con el más difícil todavía como regla de juego– me atrevo con calcetín tipo pinky. El objetivo es probarlas hasta las últimas consecuencias aún poniendo mis pies –y especialmente mis talones– en peligro de rozadura.

Las primeras pisadas fuera de casa también se definen como raras. Noto con mayor viveza el firme del suelo, especialmente en zonas irregulares. Es algo similar a lo que se puede experimentar con modelos como las Nike Solarcroft pero pronto el pie se hace a esta realidad y la pisada se convierte en natural.

En cuanto a la experiencia visual, los rayos del sol cuando inciden directamente en este modelo dotan de un particular brillo a las Muro.exe, pero nada exagerado ni histriónico. En este paseo inicial atravieso lo que supone una especie de concentración de familias con niñas disfrazadas de princesas Disney y mi presencia y la de mi calzado se diluye ante este acontecimiento.

Hora 2: Tras aproximadamente 3 kilómetros de marcha inconstante, con sucesivas paradas pero siempre de pie, la noticia más destacada es que me he cruzado con un japonés con unas Yeezy I. He perdido, lamentablemente, esta batalla sneakerhead. Pero la guerra continúa.

Hora 3: Estoy mayor y las rodillas me piden un descanso después de vagabundear un rato por el centro noble de la capital. Sentarme me permite darme cuenta de una cosa realmente curiosa y significativa: tras una buena caminata me duelen las partes del cuerpo de rigor pero los empeines se encuentran como nuevos. Es una zona en la que sufro habitualmente, especialmente con zapatillas técnicas. Y todo me parecía indicar que en este caso se repetiría este fenómeno de manera especial, porque las Muro.exe arropan el pie haciendo especial hincapié en esta zona. No es el caso. Hasta el momento la comodidad está fuera de toda duda. Reanudo mi marcha.

Hora 4: Llega el momento del aperitivo en uno de esos bares en los que me siento como en casa gracias a la generosidad de sus raciones. En este contexto, en el que el suelo parece exclamar ‘si yo te contara’, encuentro, quizás, el primer y único defecto y es que la suela tiene una cierta tendencia, en ocasiones muy limitadas, al sobreviraje. Nada desorbitado, sin embargo.

Hora 6: Mi vida no tiene nada de emocionante pero es, precisamente, esa melodía repetitiva que mece mi día a día la que me permite ser observador. Y gracias a ello descubro algo en estas Muro.exe que me deja sorprendido. Podríamos referirnos a ello como su “elasticidad”. Ni una muestra de fatiga tras un uso intenso, parecen las mismas que sacamos de la caja el día anterior. Jugar con ellas en la mano nos reafirma en esta afirmación. Las doblamos sobre sí mismas y recuperan su forma original sin mostrar ni una muesca en su cuerpo.

Hora 7: Me adentro en el centro más hipster de Madrid y rompo un par de cuellos de más de un moderno y más de dos. Por sus barbas podrían ser tatuadores, mendigos o directores de arte. Más allá de lo anecdótico, es representativo de lo que representan las Muro.exe como game changer: existe un nutrido grupo de consumidores de tendencias (sea cual sea el campo) y profesionales liberales que no encontraban respuesta a una necesidad muy concreta. Algo que fuese más que una zapatilla pero menos que un zapato. Muro.exe cumple esa necesidad; ha entrado como caballo desbocado en ese nicho. No están pensadas para llevar con un traje pero sí que tienen cabida en un ambiente distendido de oficina startup, por ejemplo.

Hora 10No news, good news. La comodidad sigue imperando y es sorprendente. Me siento un poco tío Pepe preguntándome cómo una zapatilla tan sencilla en sus formas y tan minimalista puede alcanzar un nivel técnico tan sobresaliente.

Hora 12: He entrado en una especie de trance. Desde hace un rato estoy en casa y mis sensaciones son encontradas. Por una parte, porque a diferencia de otro calzado que me veo obligado a llevar durante horas, no me duelen zonas de mi pie muy dadas a sufrir. Por otro, me siento gilipollas por estar en zapas en casa y no quitármelas, adscrito a una especie de pacto moral y ético con mi blog. Reto superado.

Bonus: Añadir que, posiblemente, las Muro.exe sea el calzado que mayor comentarios ha suscitado en lo relativo a la diferencia de perfiles que los han hecho. Desde compañeros de oficina, siempre ajenos a todo lo que sea salirse del guión, que me han preguntando por ellas (o, directamente, las han reconocido) hasta gente tan dispar como todos los miembros de familia. Además de alguna que otra mirada atraída por la calle. Y todo en un producto que presume de minimalismo.

Epílogo

Ha sido un día intenso y cumplo las 12 horas con las Muro.exe en mis pies. Un reto autoimpuesto pero que me ha servido para comprobar si el hype que hemos creado entre todos era cierto o humo. ¿Resultado? Cierto y tan cierto. Las Muro.exe es uno de los productos más interesantes que han llegado al mundo de las zapatillas y un fenómeno 100 % español. Pensado, parido, desarrollado, gestado, materializado y exportado dentro de nuestras fronteras. Un hecho del que somos poco conscientes.

¿Las claves? Me quedo con su comodidad, el punto diferente y a la vez elegante que aportan en los pies, su polivalencia en multitud de looks y el hecho de ser un cambio producido desde la innovación.

Mis muro.exe, doce horas después.