It’s Kanye’s Time

¿Es un rapper metido al mundo de la moda o un creativo que antes rapeaba? Nos lo hemos preguntado más veces y los últimos días nos lo dejan menos claro todavía. Kanye West ha presentado su disco y su última colección textil en el Madison Square Garden. Un evento doble, en el que confluye todo lo que hace único a Mister West: su sempiterno intento de hacer avanzar la música, su aspiración en el campo del diseño, su manejo de la mercadotecnia y los tempos comerciales…

Pocos entenderán mejor los códigos actuales que Kanye West. Donde otros ven arranques de megalomanía vacía o bandazos creativos de un ser egocéntrico, o simplemente ganas de llamar la atención de una persona sedienta de la misma, otros vemos una personalidad que busca empujar el límite más allá.

Para un consumidor medio, o la lectora/lector estándar de Vogue y Pitchfork (PlayGround aquí en España) Kanye West es poco más que sus defectos porque, realmente, no es el número uno en todo lo que intenta. No es el mejor diseñador, ni el mejor músico… Pero tampoco es necesario. No es el mejor pero sí el que más arriesga, uno de los pocos que difumina las barreras entre representaciones (da igual el campo en el que se aplique) y, más importante, el que consigue notoriedad mediática haciendo todo esto.

Del evento de presentación (del que hay que decir que sólo Kanye podría llevar el concepto listening party al estadio de los Knicks y no ponerse colorado) poco más podemos añadir a lo que ya se ha visto, contado y retransmitido por todo cuanto canal, medio o red social hay. En resumen: sirvió para escuchar The Life of Pablo, del que podemos adelantar que es muy Kanye pero poco Yeezus y que, salvo que seas fan de Taylor Swift, te gustará.

Del elenco de celebrities y personalidades que se dieron cita, y como leímos en la versión americana de GQ, aquello parecía el cielo de los fuccbois: mucho Supreme, grafismo gótico, gorras curvas y adidas por un tubo y de todos los tipos. Entre las caras: el clan Kardashian, Travi$ Scott, Kid Cudi, Pusha-T, Big Sean, 2 Chainz, Ian Connor, Common, Anna Wintour, Lamar Odon, Ric Flair, Jay Z, A$AP Rocky, Jaden Smith…

En lo relativo a adidas y la oferta Yeezy, el evento sirvió como carta de presentación de algunas novedades que veremos para las siluetas Yeezy Boost 350 (principalmente, la reedición del color Black que estará disponible a partir del 19 de febrero) y las nuevas botas 1050, que también incorporan la tecnología Boost. Hemos podido ver algunos de los colorways que traerá esta última sneaker, así como una modificación de las 350 en la que destaca una especie de brand strip en color vivo.

Más allá de estas dos novedades, lo realmente interesante fueron los mensajes que, supuestamente, dejó West, como la intención de hacer de su zapatilla algo más universal y democrático. Una iniciativa que ya ha expresado en varias ocasiones y que, hasta el momento, es un simple deseo, pues el fenómeno Yeezy sigue estando escrito en términos de exclusividad, colas y reselling.

Y, por encima de todo, la presentación puso de manifiesto que todo lo que toca Kanye West se convierte en oro porque maneja todos los palos necesarios. En Nike no hay ningún hombre por encima del swoosh (salvo, quizás, Michael Jordan, Tinker y un par de nombres más), así que un evento de presentación de este tipo no habría tenido lugar. adidas, consciente de que necesitaba un empujón de este tipo, le ha dado alas a Kanye West para hacer lo que quiera y, como marca, le arropa. ¿El resultado? El nombre de adidas ha aparecido siempre relacionado a uno de los eventos musicales y de la moda de este año, logrando acaparar toda la atención mediática en medio de la semana de la moda de Nueva York. Casi nada. Long Live The King (Yeezus).

Imagen de portada vía Highsnobiety.

adidas kanye west

Kanye West Season 3Yeezy 350 Season 3