¿Es el borgoña el color definitivo?

¿Es el borgoña/burgundy el color definitivo? Estamos casi preparados para dar un sí rotundo. Pero sólo porque no hay ningún color definitivo. Las zapatillas son como los coches. A cada modelo le sienta un tono mejor que a otro. Pero si tuviéramos que jugarnos todos nuestros ahorros a un color, sería el borgoña. ¿Por qué? ¿Qué entendemos como color definitivo?

Cojamos el ejemplo de la zapatilla de moda: las Nike Roshe. Es una zapatilla de silueta, podemos decirlo así, simple. No deja de ser un cuerpo central y una especie de calcetín de tela. Dos volúmenes y un swoosh con los que jugar. Saquemos los diseños con patrones de la ecuación. Pues, y esto es apreciación personal, quizás el colorway más potente es el borgoña.

Elegante pero no aburrida, original pero no chabacana, distinta pero no vulgar y, lo más importante, muy ponible. Existen pocos contextos en los que no sacarle juego a estas Roshe. Destacan pero no acaparan toda la atención.

Pero no hace falta irse tan lejos. Modelos que hemos visto repetidos hasta la saciedad en las calles pasa un fenómeno similar. Ejemplos como las Adidas Gazelle o las New Balance 574 tienen un que-sé-yo que aún siendo siluetas muy simples y trilladas, gracias a este tono recuperan un poco el charme.

Pero sin duda, de todos los modelos disponibles actualmente -y esto es opinión personal- el rey del Burgundy son las Air Max. Y el culpable de esto tiene nombre y apellidos. La colaboración entre Parra y Nike ha convertido esta silueta en un santo grial. Una edición limitadísima y deseadísima que ha conseguido que para muchos el borgoña sea el color de los sueños.

Eso sí. Tampoco nos volvamos locos. Lo cierto es que no es un color mágico. Le sienta mucho mejor a zapatillas de caña baja antes que a las botín y medio-botín. Pero bueno, será que nadie es perfecto… ¿verdad?