El carné de coleccionista

Leía el otro día en Internet, si se me permite lo abstracto del soporte, quejas sobre la sobreexposición de las Nike Roshe. Y de algunas Gel Lyte de Asics. En el caso de las primeras no, pero te dejas cantidades de tres cifras haciendo de oro a un reseller y luego hasta Pepe lleva “unas zapatillas como las tuyas”. Y claro, pues pica.
Este comentario, común, no suele ir acompañado de reflexión. Y es que la misma sobreexposición a modelos de running y retrorunning es la que ha puesto esos modelos en los pies de unos y de otros. Primer error: si algo se pone de moda, que sea en el medida exacta: que nos guste a mí y a mis cuatro amigos, pero no de forma universal. ¿Quién gastaba suelas de Asics en 2011? Muy pocos en comparación con 2014.
Lo cual nos puede llevar a otro pensamiento. ¿Quién reparte los carnés de lo que es real y lo que no? El ritual de ir a una tienda de tu ciudad, pasear la vista por las baldas, probarte un par, pagarlo y, aquí el climax, salir con ellas puestas, está demodé. Ahora se lleva levantarse a las 8 (huso horario londinense) y pulsar F5 para darnos cuenta de que algún bot nos ha birlado la compra. O tener suerte y que nos toque el sorteo, comprar cuatro pares y vender tres en ebay o en klekt. Eso es respetar la esencia. Ser feliz como niño con zapatos nuevos, no, porque estás quemando las Roshe y las queremos sólo para nosotros.
Al mundo de las zapatillas le ha pasado lo que le pasa a muchos otros hobbies, mundillos, escenas o como se le quiera llamar: el efecto Tumblr (ahora quizás ya, efecto Instagram).  Estamos instalados en un momento en que el consumo cultural es similar al fast food. Cualquier representación se consume en función de likes y exposición, no de calidad o trasfondo. El coleccionismo se ha trasladado a la red y para muchos se trata de compartir imágenes.Este fenómeno ha permitido que la exposición del mundo de las zapatillas haya crecido. Y como toda moda (sea en mayor o menor medida) implica popularización. En un escenario en el que los egos importan tanto, está claro que la masificación levanta ampollas. Pero tirando de frases bíblicas… “quien esté libre de pecado…”.

Moda, fenómeno, filosofía, postureo o estilo de vida. Da igual de que se trate. Disfrutémoslo y dejemos de repartir carnés de sneakerheads (sic).