El anti-decálogo de los relojes

Imagen de portada vía ‘A Blog to Watch‘.

Creo que uno de los motivos por los que me gustan las zapatillas es, porque como se dice coloquialmente, el diablo está en los detalles. No soy persona de grandes estridencias así que me gusta más poner guindas al pastel que ponerme hasta el bigote de nata, chocolate y crema pastelera.

No soy un experto en relojes, de hecho debo saber como un 1 %. Pero me llaman la atención e intento aplicar a este campo lo mismo que al resto de mi vida: el sentido común. Y gracias a ello he desarrollado mi ABC, mis falso decálogo (porque no tiene diez) de normas básicas para llevar un reloj.

En primer lugar, y como decía el Cordobés, ‘quererte tu mucho’, es decir: conoce tu cuerpo. No se te ocurriría calzarte un 12US si tu pie es un ocho. Pues aquí, lo mismo. Utiliza una esfera acorde a tu muñeca y tu complexión. No quieres parecer un pato con un calzado de payaso, ni tampoco deberías querer llevar una paellera donde termina el brazo. De hecho, ‘cuanto más, mejor’ no debería ser un dogma en esto de los relojes. Hay diámetros a partir de los cuales lo mejor es saber decir que no. Llamativo no es elegancia.

Es difícil tener una buena colección de relojes. Porque suelen necesitar de un desembolso económico importante, con lo cual es un esfuerzo que muchos no pueden o no están dispuestos a realizar y es totalmente comprensible. Dicho lo cual: no todo vale. ¿Irías en chándal y con un zapato Oxford? Seguramente no. Aunque no voy a plantear la pregunta a la inversa, pues no es la primera vez que veo a sneakerheads (sic) combinar traje con zapatillas. Salvando esta deshonrosa excepción, hay un tipo de reloj para cada ocasión. Conócelos y conócelas.

A este respecto, un breve apunte. Con la proliferación de blogs (¡como éste!) y la tendencia a aparecer falsos gurús hasta debajo de las piedras (aquí, eso sí, dios me libre) que lanzan “diez consejos para…” y se quedan tan anchos, hay mucha información sobre cómo utilizar relojes y mucha de ella contradictoria y errónea. Retomo aquí mi ya mencionada norma universal: utiliza el sentido común. Lo ideal sería utilizar el protocolo, pero no estamos en el siglo XIX y muchas normas se han flexibilizado. Sin embargo, el protocolo no deja de ser una guía para ser respetuosos con el contexto, la situación y las demás personas. Si bien ahora no es necesario utilizarlo a rajatabla, nos puede llegar a sacar de dudas y apuros.

Un reloj de tipo diver o crono tienen un cierto componente informal. Esto no es interpretable. ¿Se podría combinar con un traje? Si es para, por ejemplo, utilizarlo en el trabajo, puede servir para darle un toque de originalidad y frescura a la apariencia en un ambiente serio pero que hoy en día nos deja más espacio a la libertad (por ejemplo, casual fridays, empresas cuyo código de vestimenta permite el sport, etc.).

Pero utilizarlo en una boda, aunque se hace, quizás no es lo más adecuado. Una boda, estemos de acuerdo o no con dicha tradición/sacramento, es un día de suma importancia para la pareja. De los días más importantes de su vida. Para mucha gente no será así, y es respetable, pero utilizando una vestimenta acorde, se lanza el mensaje a los novios de que para ti ese día es tan importante como para ellos. Esto es sólo un ejemplo, abierto a interpretaciones y debates.

Zapatero a tus zapatos. Y aquí más que nunca. Huyo de la peste de marcas de moda generalistas que se meten a hacer cualquier cosa: lo mismo una camisa que calzado. Por eso no puedo evitar que me asome una sonrisa cuando alguien poner el término calidad al lado de ciertos nombres comerciales. No los mencionaré aquí porque defiendo la libertad de cada uno para utilizar lo que le venga en gana y se sienta a gusto. Pero si vas a pagar más de tres cifras por un aparato de marcas con nombre de diseñador o aires italianos, que sepas que lo estás haciendo –en muchos casos- por tecnología muy por debajo del precio marcado en la etiqueta.

No es Rolex todo lo que reluce. No te dejes guiar por marcas que están muy instaladas en el subconsciente. Ni siquiera por aquellas que presumen (y con razón) de no poder poseerse, si no custodiarse de generación en generación. También en esto de los relojes hay mucho de marketing. Investiga, descubre nuevas casas y relojeros. Hay opciones muy interesantes de gama baja y baja-media, e incluso fabricantes japoneses o chinos que pueden llegar a ser opciones a tener en cuenta si no queremos o podemos gastarnos tres cifras.

Y por último, pero la primera. Al igual que con las zapatillas… ¡di no a las falsificaciones! Las personas nos definimos por lo que somos, no por lo que poseemos, pero cuando apostamos por una marca lo hacemos también por unos valores: por su calidad, su diseño, su precio, la tradición e historia como empresa… al apostar por las falsificaciones, además de traicionar todo esto, se hace daño a toda una industria o movimiento que hay detrás.