Cuatro años de Flyknit

Si de algo saben en Nike es de celebrar aniversarios. Quizás porque han escrito su historia a golpe de innovación. Y en ese libreto ahora le toca el capítulo a una de las tecnologías más citadas de los últimos años. Hablamos de Flyknit y la cuarta efeméride que celebra este mes de febrero. Hagamos un poco de memoria.

El embrión del concepto Flyknit, diseñado por Jay Meschter, lo podemos encontrar en la tecnología Flywire, que fue presentada en las Olimpiadas de 2008 (aunque tuvieron una previa un año antes en Osaka 2007), puso los cimientos: se trata de una construcción para el upper basada en un sistema de hilos que reducen la cantidad de materiales del mismo y sujetan el pie a la parte inferior de la zapatilla. Su concepto se basa en el funcionamiento de los cables que sujetan un puente.

Y es que las Olimpiadas son, habitualmente, uno de los escenarios en los que las marcas sacan pecho y tienden a presentar innovaciones. Y así fue, cuatro años después del bautismo societario de Flywire, que le llegó el turno a Flyknit. Aunque, como se puede comprobar en este nota de prensa de Nike, Flyknit se presentó en febrero, la puesta de largo fue Londres 2012.

La primera aplicación a larga escala del tejido Flyknit fue en las Nike Flyknit Racer y las Nike Flyknit Trainer+, la primera pensada para maratones, la segunda para el día a día deportivo. Las Racer destacaban por un peso total de 160 gramos y las Trainer+ apenas superaban esta cifra hasta llegar a un total de 220 gramos.

Antes de que los deportistas y, posteriormente, coleccionistas le pudiesen echar las manos (o los pies) a estas dos zapatillas, Nike lanzó una tirada hiperexclusiva bajo la forma HTM (las siglas que hacen referencia a las zapatillas, normalmente de tiradas ultralimitadas, exclusivas o para friends&family firmadas por Hiroshi Fujiwara, Tinker Hatfield y Mark Parker).

Flyknit fue el resultado de cuatro años de trabajo en el estudio de I+D de la marca, el Nike’s Innovative Kitchen, y, por encima de ello, de cuarenta años de estudio y avance en materia deportiva. En caso de recaer la responsabilidad sobre un nombre en concreto, el que se suele citar como director de este departamento por aquella época es el de Ben Shaffer. Ahora mismo diseñador en Apple y erróneamente señalado como responsable, también, de la FuelBand, razón por la cual se explicó en su momento en muchos medios su salto de Oregon a la marca de Cupertino.

¿Cuál es la clave en Flyknit? Como cita un reportaje de fastcompany.com, Flyknit no es una zapatilla (aunque aquí en España se haya dado en llamar a muchas siluetas como “las Flyknit”; se trata de una forma de hacer zapatillas). En 2016, ya familiarizados con conceptos como la impresión 3D, entender la clave de Flyknit se nos antoja más sencillo: hasta finales de la década pasada, las zapatillas se construían en base a paneles de materiales como el cuero. Con Flyknit, Nike consigue modelar el upper basándose en tejer la zapatilla para dar un resultado final de una sola pieza. Además de este concepto, Flyknit también supuso un paso adelante en lo relativo a la producción, ya que la construcción es un proceso automatizado y manejado y pilotado desde el software.

Con Flyknit, Nike pretendía dar lugar a una zapatilla que fuese lo más parecido posible a un calcetín, abrazando el pie de manera natural, reduciendo el peso del conjunto, aportando un look minimalista y, en última instancia, que permitiese aumentar el rendimiento deportivo. Además, Flyknit también pensó en el mundo de la sostenibilidad, al reducir el impacto medioambiental final mediante la reducción de materiales y residuos.

En el mundo de las zapatillas, por lo menos antes de la llegada de Influencers e Instagramers, la notoriedad de un modelo en concreto venía marcado, por mucho, por las grandes gestas deportivas (¿hemos oído Michael Jordan?). A este respecto, la llegada de Flynit al mundo estuvo marcada, principalmente, por Michael Phelps subiendo al podio en seis ocasiones con esta tecnología en los pies y por la versión que la marca hizo para el Equipo Olímpico Independiente y que supuso una especie de prólogo de las hiper-hyperizadas Flyknit Racer multicolor que llegarían después al universo del estilo de vida.

Las intenciones de Nike con el tejido Flyknit no se iban a quedar en meros brindis al sol. Y la mejor demostración de lo mismo fue la riqueza de versiones y siluetas. Desde las Nike Flyknit Track Spike que se quedaron en una opción de rendimiento que no llegó a producción masiva hasta las HTM Flyknit Chukka y su posterior lanzamiento en versión General Release. A partir de ese momento, comenzaríamos a ver más y más  opciones como Flyknit Lunar (en sus distintas versiones), Free Flyknit+ o Free Hyperfeel, que inciden, estas dos últimas, en recrear de la forma más eficiente posible el sistema de pisada natural.

2014 fue un ejercicio realmente excitante. Ya habiéndose cumplido dos años del nacimiento de este material, Nike comenzó su implantación horizontal al adaptarlo en modelos ya existentes (como las Air Max o las Roche) y vertical, al lanzar nuevas siluetas y adaptaciones del mismo en deportes, hasta ese momento, inéditos. En los meses sucesivos pudimos ver unas Nike Kobe 9 Elite utilizando este tejido.

Y, lo más importante, su llegada al mundo del fútbol. Nike sorprendió con tres botas para la práctica de este deporte y dos versiones de lifestyle de las mismas. Así, pudimos ver las Nike Magista, Flyknit Mercurial Superfly IV y las Vapor Untouchable, así como las Free Mercurial Superfly HTM y las Footscape Magista.

La importancia de Flyknit

Cuatro años después de conocer este tejido, su presencia en la gama de Nike sigue siendo notoria y, no sólo eso, seguimos disfrutando de nuevas aplicaciones del mismo, como las últimas Air Force.

Más allá del impacto técnico y revolucionario de esta innovación -que es innegable y ha sido seguida por otras marcas-, Flyknit ha supuesto el último cruce entre rendimiento y lifestyle, especialmente por la importancia de las Nike Flyknit Racer. Aunque en el plano performance no ha destacado sobremanera, sus líneas elegantes y minimalistas y, lo más especial, las posibilidades de diseño que le aporta la mecánica de construcción (con especial mención a las multicolor) la ha convertido en una zapatilla muy sólida y codiciada por coleccionistas.

Ahora, una vez cumplido los cuatro años de ciclo de vida de este producto, queda por ver el recorrido que tiene por delante. Por su presencia en distintos segmentos de negocio de la marca y deportes (soccer, basket, golf…) y la buena salud de los modelos presentes, es lógico pensar en las sorpresas que Nike nos seguirá brindando con Flyknit y su aplicación específica. Así que sólo nos queda decir… ¡Feliz aniversario!