Cómo limpiar zapatillas: el megatutorial

A quién no le ha pasado. Te compras un par, hace sol, es un día fantástico para estrenarlo, lo sacas de la caja, pones cordones, eliges outfit (primero la zapa, luego el resto), sales a la calle y pam. Un pistón de un amigo o transeúnte, un roce tonto con la pata de una mesa, un despiste comiendo… Y el mundo se te viene encima. Seguro que todos nos hemos sentido como Buggin’ Out (el mítico personaje creado por Spike Lee al que le pisan las Jordan 4 en ‘Do The Right Thing). Y aquí surge la eterna pregunta: ¿cómo limpiar zapatillas?

Así que para dar respuesta, hemos intentando recopilar algunos consejos sobre un tema acerca del que hay mucha literatura en Internet, foros y canales de YouTube, mucha información encontrada y ninguna verdad universal. ¿Cómo limpiar las zapatillas?

En primer lugar, parece una obviedad, pero si te gusta mantener tus zapatillas limpias: límpialas con regularidad. Cuanto más tiempo esperes, más complejo será quitar la suciedad, mayor esfuerzo, sufrimiento para la zapatilla y menor efectividad. Dicho lo cual, manos a la obra.

El estado de salud de una zapatilla depende de muchas cosas, exógenas y endógenas respecto al propio par. Desde el uso, conservación, estado, dónde estemos, cómo se guarde el par. Todo ello implicará que, cuando vayamos a limpiarlo, tengamos más o menos éxito. Luego entra la ecuación lo mañoso que sea cada uno, los materiales, los productos que usemos…

Por ejemplo, materiales como el plástico o la tela son mucho más resistentes y por tanto las opciones son más amplias. El cuero, la piel o el suede requieren más cuidado.

En definitiva: no hay un método universal. Así que comencemos con unas recomendaciones generales.

Recomendaciones generales

Preparación: Busca una superficie cómoda, en la que tengas espacio de sobra y puedas disponer de todos los materiales que necesitas. Asegúrate de tener todo lo que necesitas previamente. Hay gente que las limpia, por ejemplo, sentado sobre una silla, con los materiales a su alrededor en el suelo. Cualquier opción es lícita, pero esta postura te impedirá apoyar la zapatilla para llegar a determinadas zonas, o tener la misma maniobrabilidad. Quítale los cordones a las zapatillas y al lío.

Quitar la suciedad: primero, quitar el posible polvo o suciedad que tenga la zapatilla con un cepillo, especialmente en las mediasuelas y suelas, pero también en el upper. Para ello puedes chocar las suelas una contra otra, frotar la mediasuela y darle de manera suave al upper -por lo menos si es la primera vez que las limpiamos y no estamos seguros de la posible reacción de la zapatilla- con algún cepillo de cerdas suaves o algún paño o similar que no deje restos (pelusas, etc).

Limpiar: aquí cada maestrillo tiene su librillo. Está el clásico cepilllo de dientes que permite llegar a rincones difíciles, gente que usa productos especializados, gente que las limpia con esmero, gente que las limpia con métodos con más agua bajo, con esponja… entraremos más al detalle a continuación.

Aclarar: parece obvio, pero es importante aclarar. Tanto si estamos usando productos tipo jabón neutro como limpiadores específicos de zapatillas. En algunos pares, si el jabón se queda en la zapatilla, se puede producir amarillos en algunas zonas (que, normalmente, se van aclarando bien y dejando secar convenientemente). Aquí hay que estar atento al material de la zapatilla. Por ejemplo, si es malla que pueda absorber con facilidad (tipo las Jordan XI concord) es importante que no se quede jabón.

Secar: a la vez que las vas limpiando se puede ir resacando con alguna toalla (por ejemplo, de microfibra). A continuación, dejar secar al ambiente, en un espacio en el que exista ventilación, pero no le dé el sol directamente (eso es malísimo). Si las vas a colgar, no hacerlo de la lengüeta (si no del talón). Existen pinzas específicas para ello. También se puede utilizar papel de periódico para eliminar humedad del interior (o cualquier otro papel que sea absorbente y no se desintegre con facilidad).

Cómo limpiar las zapatillas: el método

Como no hay un método universal, el consejo general es poco a poco y mejor ensayo y error que ir a por todas. Para piel y suede, mejor seguir métodos específicos. Pero para el resto de casos, como método más o menos aceptado universalmente se puede optar por agua templada (hay expertos que recomiendan fría, en otras fuentes leeréis que caliente. Por norma general, el agua caliente no sienta bien al textil, los colores, los pegamentos…) con una mezcla de jabón neutro -sin pasarnos con el jabón.

Empapar un cepillo blando en la mezcla o con una esponja limpia y frotar hasta que se genere cierta espuma. Con partes como la mediasuela se puede frotar con mucha más vigorosidad y no nos olvidemos de la suela. Utilizar diferentes herramientas para diferentes materiales. Aclarar convenientemente con otro cepillo o esponja diferente e ir secando con toalla.

¿Lavadora sí, lavadora no?

Acerca de la lavadora y limpiar zapatillas existen unos cuantos mitos y prejuicios. Lo más importante es tener en cuenta que no existe una respuesta universal a la pregunta que encabeza esta sección. Y que la realidad está a medio camino entre aquellos que huyen de las lavadoras y entre los que meterían sus bienes más preciados sin pensarlo dos veces.

No existe una solución única porque cada lavadora es un mundo y cada par reacciona de forma diferente. Hay pares con suede que resisten bien el lavado en este electrodoméstico y otros que salen acartonados. Y lavadoras que son gentiles con las zapatillas y otras que acaban con ellas. Dicho lo cual, aquí van algunos consejos:

  • La zapatilla ha de entrar de sobra en el tambor. Si el tambor es pequeño, especialmente el ancho, existen más posibilidades de que se quede enganchada y que el movimiento del mismo produzca auténticos destrozos.
  • Siempre en bolsa de tela. Si es posible, acolchada (existen bolsas específicas para este uso). Si no, incluir toallas en la propia bolsa. La zapatilla debe estar protegida contra los golpes y
  • Cordones y plantillas fuera.
  • Programa frío (ideal 30º) y pocas revoluciones a la hora de centrifugar (máximo 400-600 revoluciones, aunque idealmente incluso no centrifugar).

Sobre limpiadores

Internet está lleno de recomendaciones, contenido patrocinado y vídeos probando los famosos limpiadores que todos conocemos. Desde el omnipresente -hace unos años- Jason Mark, pasando por Crepe o los productos de Tarrago. Esta última es española y la compañía cuenta con una trayectoria de años produciendo este tipo de productos. En cualquier caso, la recomendación desde aquí es indagar por vuestra propia cuenta e intentar haceros con una opinión fundada en base a cuantas más fuentes posbiles (y no sesgadas o patrocinadas) o vuestra propia experiencia.

Otros materiales

Materiales más delicados como el suede requieren otros acercamientos y técnicas. Aunque existe también cierto mito al respecto (en foros y similares podréis encontrar testimonios de gente metiendo modelos con este material en la lavadora), sí que es cierto que es mejor ser cauto que osado.

Aquí sí que es una buena opción utilizar algunas soluciones existentes en el mercado, como las gomas de ante (especialmente con aquellas zonas que hayan sufrido más o tengan más suciedad). También se puede aplicar agua y jabón (la misma mezcla de agua templada y jabón neutro en poca cantidad), aplicando con una esponja o trapo con poca cantidad (en función de la mancha) y aclarando con otra esponja también con agua e ir secando a la vez y peinando el suede. Hay que ir haciéndolo por zonas y ser cuidadoso con el proceso para que el suede no se apelmace.

Limpiar zapatillas tiene un poco de técnica, otro tanto de ciencia y algo de arte. Hay muchas más posibilidades que las que hemos puesto aquí (por ejemplo: toallitas desmaquillantes). En cualquier caso, ante la duda, sentido común y buscar información.

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