Cinco reflexiones sobre Dashape

Imagen de portada vía Twitter.com/dashapesneakers

1. Clap, clap, clap: bien por Dashape y la gente tras el proyecto por organizar este evento y por lo que supone en un país como el nuestro. Bien por aprender de algunas de las debilidades de la primera edición y mejorarlas en 2015. En general, es un evento bien organizado, sin grandes pretensiones ni fuegos de artificio pero con contenido suficiente para llenar un fin de semana.

2. Las marcas: aunque han sido pocas, las marcas empiezan a apostar por esta escena. Hablamos de marcas de fuera del mundillo. Se agradece, por ejemplo, poder tomarse una cerveza a cuenta de la casa mientras ves zapatillas, paseas y saludas gente conocida. Ayudan a darle una capa de barniz al fin de semana y a profesionalizar esta clase de actividades.

3. Los particulares: sin embargo, mi sensación general es que más allá de las marcas, es un evento que sobrevive por el amor de unos cuantos, desde la organización hasta los que exponen su colección sin esperar nada a cambio o las pequeñas tiendas y marcas nacionales que se vuelcan aquí.

4. Más contenido, menos resellers: está claro que poder ver en primera persona zapatillas por las que algunos cometen una locura, es un contrapunto (¡Mira, las Red October!). Pero no pasa de ser una simple anécdota dentro de algo que debería ser mucho más. Darle visibilidad a la gente que lleva esto de pasión a sinsentido no debería ser el objetivo de un evento de este tipo. Menos aún, cuando son esos mismos resellerslos que increpan a público con comentarios del tipo “cuidado con tocar”. Si vas a estar hiperventilando porque tu colección de zapatillas peligra, no acudas a esta clase de acciones como expositor.

Del mismo modo, el contenido que ofrece un evento como Dashape se queda algo corto. Un par de paseos, comprar la Sneakers Magazine, conocer algún que otro producto y ver las colecciones. Pero es un muy buen comienzo.

5. Stop postureo: lo que puede ser un buen evento, a ratos se convierte en una concentración de postureo, pavoneo, gente haciendo corros con los pies para sacarles foto, miradas desafiantes y demás. Es la tónica en esta clase de acciones pero termina ‘ensombreciendo’ todo el trabajo que hay detrás.