Acerca del maletín

Cualquier afortunado (dada la situación actual) que se enfrente a una jornada laboral de oficina y su puesto de trabajo tenga un mínimo de volatilidad o movilidad, deberá cargar con agenda, portátil y enseres varios (aunque el iPad esté disminuyendo el número de cacharros que transportamos de aquí para allá). Y ahí el maletín cumple una funcional esencial.

Un maletín mola y por extensión, mola quien lo lleva. Si vas ‘de vacío’ por la vida, puede significar dos cosas: que eres tan importante que tienes a quien cargue con todos tus documentos, pertenencias útiles y material ofimático; o que no tienes nada que llevar contigo y, por lo tanto, pasas por la vida de balde. Es (muchísimo) más probable lo segundo que lo primero. Así que un maletín te ayudará a parecer una persona ocupada.

Estilísticamente, un maletín formaliza, da empaque, presencia y ayuda a los que somos incapaces de manejar nuestras manos y brazos incluso cuando caminamos. Chascarrillos a un lado: es un elemento que otorga empaque ante una necesidad profesional muy concreta.
 Si bien el maletín es un accesorio que ha estado ligado a la moda masculina por su vertiente profesional desde tiempo ha (por ejemplo, en el gobierno británico los ministros utilizan una especie de maletines rojos, tradición cuyo origen data de 1860) en los últimos años ha habido una especie de explosión y perversión del concepto. El auge de los portátiles ha hecho que sea cada vez más común ver bolsas de transporte de portátiles sustituyendo la clásica función del maletín.
Fuente: The Guardian

Os dejo mi antidecálogo del maletín:

  1. Una bolsa de mensajero/messenger bag no es un maletín: son cosas distintas.
  2. Un maletín de portátil… Sí, incluye la palabra maletín. Pero no es un maletín if you know what I mean.
  3. Que sea de cuero bueno no es postureo: un maletín sufre mucho desgaste. Mejor que tenga un mínimo de calidad y eso implica materiales.
  4. Si tienes dudas (a diferencia de con los trajes o la corbata) con el color: negro.
  5. Si tienes dudas con la forma o el estilo, tira de clásicos. No pasan de moda y se pueden utilizar en contextos más casuales.
  6. Mejor compartimentos interiores que exteriores. Pueden ser menos accesibles, pero ganarás un plus en sencillez (y por tanto, elegancia).
  7. Guíate por el instinto y los sentidos, no por marcas o precio.
  8. No tengas miedo en invertir. Si haces una buena compra, puede ser ‘para toda la vida’.
  9. Menos es más. Ahora hay opciones con formas diferentes, detalles en colores tipo bianchi, otros materiales… Pueden ser opciones llamativas para un día, pero no para un uso diario.
  10. Pese a todo lo que te he dicho, prima la usabilidad por encima de la estética. Mandan tus necesidades. Si te sientes más cómodo con una mochila, mochila entonces. Eso sí, no lo llames maletín.

Con todo esto en mente llevo un tiempo buscando un maletín que me llene 100 %. La ecuación no es fácil porque requiere una inversión acorde al presupuestocalidadfuncionalidad, pervivencia en el tiempo (quiero que me dure) y un cierto componente estético. Y lo he encontrado.

Bexley es una marca francesa que lleva haciendo desde 1985 lo que muchos hacen ahora desde dos años: moda clásica con un punto fresco y con precios quizás no accesibles, pero sí affordable como dicen en la Pérfida Albión. Según ellos mismos afirman, son una de las primeras marcas francesas en establecerse en el mundo de las e-commerce. Y dicen que en cifras de ventas le dan sopas con onda a las marcas premium.

Ese espíritu que defienden es el que me ha calado en su KarlingtonUn maletín que tiene lo que busco. Tiene un corte clásico que se manifiesta mediante el uso de materiales, los dos colores disponibles (negro y dark brown) en la simpleza exterior o en detalles como el cromado de cremalleras, cierres, etc. Pero, a su vez, incluye detallitos como un bolsillo exterior semicamuflado o la forma redondeada exterior que le otorga un espíritu más juvenil.

El resultado es un maletín en el sentido estricto de la palabra inspirado por la filosofía de las bolsas de viaje. A los más puristas determinados elementos no le terminarán de encajar (como el logo de la marca en el exterior) pero de verás que tiene el punto justo entre elegante y molón.

Las medidas son 39 cm – 29 cm – 9 cm. Es una solución ideal para las necesidades del día a día. Si quieres guardar dentro el maletín, un archivador, las facturas de la última décadas, dos tuppers y una bicicleta plegable te verás un poco limitado… Pero para el pc y los documentos del día a día es perfecto: compacto sin parecer que te vas de acampada.

Normalmente, comprar productos de cuero por Internet es peligroso. Te pueden dar gato por liebre con las imágenes y hasta que no lo recibes vas a ciegas. Te la juegas con la calidad, el acabado, el tacto, el tratado de materiales… En este caso, recibirlo es amarlo.

En cuanto al precio, estamos hablando de un maletín en la horquilla entre los 120 y 160 euros, en función de rebajas y similares. Es decir, precio de acceso para este tipo de accesorios, su calidad y lo que se encuentra en el mercado.

En la actualidad está disponible en dos versiones, la I y la II, cada una de las cuales en dos colores. La diferencia es que la nueva edición presenta dos anclajes y una cinta para convertir el maletín en una especie de bolsa. No soy nada fan de esta solución, pero aumenta su polivalencia ya que es decisión de cada uno quitarlos o mantenerlos.

Para finalizar, que hablen las imágenes:

 

Enlace a la web de Bexley y al Karlington II aquí.